Con un más que duro 2010 ya finalizado. Al margen de Leyes Antitabaco y con permiso del tema de la semana, que serán sin duda las Rebajas y una cuesta de Enero que se presenta mas complicada y empinada que nunca, algunos buscamos anticiparnos a tan "relevantes temas de opinión" y reanudar nuestra actividad habitual en pro de la búsqueda de soluciones, recetas mágicas y demás virtudes que se nos exigen en el día a día.
Dando una vuelta, he descubierto en el blog de Javier Megías una entrada que se llama http://www.javiermegias.com/blog/2010/12/el-sndrome-de-la-rana-hervida-y-la-crisis/ y sencillamente a pesar de no compartir del todo sus ideas, me ha encantado.
Que duda cabe, que en España, nunca nos hemos caracterizado por ser locomotoras de la economía ni mundial ni europea, y que salvo escasas excepciones, no hemos aportado grandes innovaciones al mundo empresarial.Las empresas de nuestro país (aunque desgraciadamente no sólo limitado a ellas) parecen estar inmersas en una especie de apatía competitiva, que les empuja a tomar tímidas iniciativas según va evolucionando el ciclo de vida de la crisis en la que estamos envueltos, que no llevan a ninguna parte ya que, en lugar de atacar las raíces de los problemas (baja productividad, estructuras de costes mal diseñadas, muy pesadas o incluso desconocidas, entendimiento parcial de lo que buscan sus clientes…) se centran en acciones de poca relevancia, principalmente cosméticas, en espera de tiempos mejores, en el que la crisis, que todos entendemos externa, como si se tratara de un ser vivo con identidad propia, muera.
Todo esto no tendría mayor importancia si no viniera acompañado de que hay altísimas probabilidades de que la mayoría de estas empresas, no aguanten la crisis, o lo hagan perdiendo magnitud en su escala competitiva…, ésta no se ajusta sólo a una crisis internacional, de mercados financieros o de consumo… va mucho más allá y parece ser que al igual que aleatoriamente se dieron las circunstancias que propiciaron el “milagro español”… seguimos funcionando de la misma manera, quizá buscando un nuevo milagro, lo cual, aparte de improbable, nos conducirá a una situación tan crítica que lastrará hasta un punto desconocido los mercados españoles.
Sin duda una de las explicaciones más claras de esta especie de apatía la podemos encontrar en el famoso síndrome de la rana hervida:
Si se lanza una rana a una olla con agua hirviendo, al tocar el agua ésta salta fuera y evita quemarse.Sin embargo, si a esa misma rana se la mete en una olla con agua templada, la rana se quedará tranquilamente en la olla. Si se aumenta la temperatura gradualmente, la rana se irá adaptando poco a poco a los cambios de temperatura hasta que, en un momento dado, morirá quemada por la acumulación de estos, es decir, hervida.
Al margen del sufrimiento que pueda experimentar y el cual no animamos a nadie a poner en práctica, creo que ilustra muy bien qué está pasando en la mayoría de las Organizaciones (y me atrevería a decir, en nuestra sociedad) en estos tiempos…. poco a poco vamos superando barreras de contención previamente consideradas como infranqueables (Pacto de Toledo, Salarios de Funcionarios...), se van deteriorando todos los indicadores de actividad económica, crecen no sólo los índices de desempleo sino los de morosidad… y sin embargo, seguimos esperando que “se acabe” la crisis SOLA, mientras no paramos de quejarnos, eso sí, malgastando nuestra energía y esfuerzos en el recurso del pataleo, sin afrontar realmente ningún movimiento encaminado a erradicar la situación caótica en la que parece que desemboca esta espiral pesimista. . Hace algunos días en los blogs de economía del IE se comparaba a España con la cigarra de la popular fábula, y a Alemania con la diligente hormiga..
¿Hemos tomado las decisiones que había que tomar pronto o nos han venido prácticamente dictadas por el mercado?. Este ejercicio requiere una dosis importante de autocrítica, capacidad para pensar abstrayéndonos de nuestros filtros emocionales y sobre todo, ganas de querer salir de la olla (que ahora tiene el agua a una temperatura que nos tiene agotados y nos cuesta movernos, y no hablemos de saltar)
Resulta fundamental, y se adapta perfectamente la metáfora, Quitar grasa y no músculo. Si todavía no hemos utilizado el bisturí, sin duda ha llegado el momento de hacerlo. Seguir operando con una compañía dimensionada para “tiempos mejores” no sólo resulta poco práctico y caro, sino que es un ejercicio de irresponsabilidad. Pero en muchas de las compañías estos ejercicios de downsizing como lo denominan los anglosajones, han sido realizados sin unos criterios coherentes con el negocio. En todas las compañías existen procesos y áreas que podemos considerar “grasa”, es decir, que aunque aportan valor al modelo no son claves en la cadena de valor. Por contraposición, existen personas, procesos y recursos que son “musculo”, y que son activos clave en el proceso productivo…Si vamos a acomodar la estructura a las necesidades reales (y mejor hoy que mañana), hagamos el ejercicio de distinguir músculo de grasa, ya que el tocar el músculo puede dañar irremediablemente las capacidades competitivas de la organización.
También resulta evidente que se hace necesaria una Moderación salarial. Sin duda, es una de las derivadas de lo anteriormente indicado. Pero sin olvidar en este punto la "discriminación positiva”, es decir, que los mejores estén retribuidos de una forma claramente mejor (teniendo en cuenta que “mejor” no es una etiqueta de una persona, sino algo unido al desempeño laboral y compromiso, y que puede cambiar o desaparecer). Esto hace implícito el hecho de que es clave utilizar estrategias de retribución unida a objetivos y productividad. No creo que la gente deba cobrar menos, sino que deben cobrar acorde a su desempeño y a los resultados de la organización con una parte importante del salario en variable.
Ante un panorama tan cambiante y buscando precisamente llevar a cambios, no está de más Pivotar. Este concepto tiene que ver con la capacidad de adaptar el modelo operativo de la compañía ( o incluso el estratégico) a los cambios en el mapa competitivo, requisitos del mercado o disponibilidad de financiación, por ejemplo. Nuestros procesos, planteamientos estratégicos y forma de competir no están grabados a fuego en unas tablas de piedra, sino que debemos ser capaces de reorientarlos o cambiarlos si resulta necesario.
Innovar: Aunque creo que sin duda es necesario, nos hemos agarrado a la innovación como a una tabla de salvación que esperamos nos permita salir de la crisis…. lo cual es algo peligroso. La innovación sin duda ayudará, pero sus resultados no son a corto plazo, y requieren una apuesta clara, decidida y que habitualmente supone un consumo de recursos… que sin duda darán pingües beneficios, pero no mañana ni pasado. Debemos innovar no solo en procesos productivos, sino en el modelo de negocio que define nuestra forma de competir. Algunas de las compañías de mayor éxito nacieron o crecieron a tenor de adoptar modelos de negocio innovadores en épocas de crisis.
¿Hemos tomado las decisiones que había que tomar pronto o nos han venido prácticamente dictadas por el mercado?. Este ejercicio requiere una dosis importante de autocrítica, capacidad para pensar abstrayéndonos de nuestros filtros emocionales y sobre todo, ganas de querer salir de la olla (que ahora tiene el agua a una temperatura que nos tiene agotados y nos cuesta movernos, y no hablemos de saltar)
Resulta fundamental, y se adapta perfectamente la metáfora, Quitar grasa y no músculo. Si todavía no hemos utilizado el bisturí, sin duda ha llegado el momento de hacerlo. Seguir operando con una compañía dimensionada para “tiempos mejores” no sólo resulta poco práctico y caro, sino que es un ejercicio de irresponsabilidad. Pero en muchas de las compañías estos ejercicios de downsizing como lo denominan los anglosajones, han sido realizados sin unos criterios coherentes con el negocio. En todas las compañías existen procesos y áreas que podemos considerar “grasa”, es decir, que aunque aportan valor al modelo no son claves en la cadena de valor. Por contraposición, existen personas, procesos y recursos que son “musculo”, y que son activos clave en el proceso productivo…Si vamos a acomodar la estructura a las necesidades reales (y mejor hoy que mañana), hagamos el ejercicio de distinguir músculo de grasa, ya que el tocar el músculo puede dañar irremediablemente las capacidades competitivas de la organización.
También resulta evidente que se hace necesaria una Moderación salarial. Sin duda, es una de las derivadas de lo anteriormente indicado. Pero sin olvidar en este punto la "discriminación positiva”, es decir, que los mejores estén retribuidos de una forma claramente mejor (teniendo en cuenta que “mejor” no es una etiqueta de una persona, sino algo unido al desempeño laboral y compromiso, y que puede cambiar o desaparecer). Esto hace implícito el hecho de que es clave utilizar estrategias de retribución unida a objetivos y productividad. No creo que la gente deba cobrar menos, sino que deben cobrar acorde a su desempeño y a los resultados de la organización con una parte importante del salario en variable.
Ante un panorama tan cambiante y buscando precisamente llevar a cambios, no está de más Pivotar. Este concepto tiene que ver con la capacidad de adaptar el modelo operativo de la compañía ( o incluso el estratégico) a los cambios en el mapa competitivo, requisitos del mercado o disponibilidad de financiación, por ejemplo. Nuestros procesos, planteamientos estratégicos y forma de competir no están grabados a fuego en unas tablas de piedra, sino que debemos ser capaces de reorientarlos o cambiarlos si resulta necesario.
Innovar: Aunque creo que sin duda es necesario, nos hemos agarrado a la innovación como a una tabla de salvación que esperamos nos permita salir de la crisis…. lo cual es algo peligroso. La innovación sin duda ayudará, pero sus resultados no son a corto plazo, y requieren una apuesta clara, decidida y que habitualmente supone un consumo de recursos… que sin duda darán pingües beneficios, pero no mañana ni pasado. Debemos innovar no solo en procesos productivos, sino en el modelo de negocio que define nuestra forma de competir. Algunas de las compañías de mayor éxito nacieron o crecieron a tenor de adoptar modelos de negocio innovadores en épocas de crisis.
Pues, no sólo no “va a pasar”, ya que lo que tenemos en un modelo productivo de muy bajo valor añadido y poco competitivo, sino que si no reaccionamos moriremos “hervidos” como la rana del experimento.
Aunque discrepo en algunos puntos de tu comentario, creo que tienes toda la razón en la apatía empresarial presente en España, pero no creo que sea producido por la crisis, sino que es algo tenemos adquirido por erencia/intrínseco y difícilmente todo esto cambie.
ResponderEliminarQue mueve la economía, que hace que circule el dinero.... El comercio, la Distribución, sólo tenemos que observar los grandes Parques Comerciales con espacios de venta de miles de metros.
Si nos fijamos en estos moustros podemos ver DECATHLON (Franceses) Norauto (Franceses) Leroy Merlin (Fanceses) Ikea, Jysk, Bauhaus, etc etc, ningúno operador es Español.
En nuestro país se quedan los sueldos y las rentas de los locales comerciales pero donde crees que van los beneficios??? y estos son los que realmente generan riqueza y sobre todo algo que necesitamos como agua de Mayo "TRABAJO"
Pero claro simpre está la excepción que confirma la regla INDITEX Don Amancio Ortega y su organización son como buscar una aguja en un pajar de 505.000 Kilómetros cuadrados que es la extensión de España, hay más excepciones (Repsol, Telefónica...) pero si las comparamos con las empresas fuertes de otros paiss que operan en España es facil adivinar cual sería el promedio...
Creo que el problema viene desde las bases, tenemos una formación académica con muchos aspectos a mejorar, y sobre todo apoyar a los jóvenes en sus proyectos emprendedores, formarlos y ayudarlos a crear es fundamental para la economía de cualquier Pais.
Un saludo,
Quizá sea porque en España, siempre han predominado las Pymes y no las grandes superficies, que podemos considerar un movimiento relativamente nuevo en nuestro país. De cualquier forma tenemos ejemplos como El corte Ingles que son la excepción que confirma la regla.
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