jueves, 27 de enero de 2011

Cuestión de Supervivencia

Ya casi en el ocaso del primer mes de 2011 y ... Seguimos para bingo!!!

Las expectativas tras un año en el que hemos cerrado alrededor de un 2% de inflación, apuntan a una leve mejora de la situación económica nacional. La bolsa responde favorablemente a la colocación de la deuda de los países "problemáticos" entre los cuales nos encontramos, con lo cual se reduce la prima de riesgo y el EURIBOR continúa su lenta pero continua escalada...

¿Pero es que no hemos aprendido nada? Mientras las economías de otros países se centran en la búsqueda de talento y elaboración de nuevas formas de producción que las hagan competitivas y aumenten aún más sus exportaciones, nosotros tras este discurso tan alentador que relataba antes, ¿qué es lo que hacemos? pues es fácil, lo que hacemos es esperar. 

Parece claro que esta faceta de la "cultura española" se encuentra más arraigada que nuestro sentido común.

Ahora, y según avanzó este fin de semana Der Spiegel, la canciller Angela Merkel plantea la posibilidad de que jóvenes cualificados y en paro se trasladen a Alemania para trabajar. Portugueses y españoles son los primeros en la lista de posibles candidatos de este "vente a Alemania, Pepe tecnológico".

 Todos están en crisis. El Gobierno español, por ejemplo, nos sale a los españoles carísimo, y no digamos la sanidad. Proveyendo toda la información tienes a ciudadanos y empresas que pueden organizarse para crear valor público,es necesario liberar información permitiendo a la nación organizarse autónomamente para crear valor público con la iniciativa del ciudadano.

No es raro ver a políticos, cantantes, futbolistas, famosillos de medio pelo de la prensa rosa o personajes públicos, en general, destrozar el lenguaje elaborando frases absolutamente incoherentes. Sin embargo, el problema, bien puede pasarle a cualquiera, y es por ello que el asunto suele generar mucha más gracia que vergüenza. Confusiones, chascarrillos, disparates... 


La cuestión es que para las jóvenes generaciones de España, formadas en un sistema educativo en el que prima el facilismo sin tener demasiado en cuenta la cultura del esfuerzo, las ingenierías, en especial las superiores, y en general las carreras técnicas, mantienen una imagen de carreras complicadas, con altos niveles de exigencia, y no resultan atractivas para quienes buscan el resultado fácil y a corto plazo. Esto ha llevado a una preocupante escasez de estudiantes en estas materias, algo que pone en peligro el futuro del nuevo modelo de crecimiento basado en la I+D+i.


Si no hay ingenieros suficientes, las empresas no son capaces de dedicar recursos a la innovación, y esto repercute en un PIB más bajo respecto a otros países. Y el PIB está relacionado con la riqueza del país y con la tasa de desempleo... Un ingeniero desarrolla productos, diseña los procesos y los mejora. Así, el hecho de que los productos sean más competitivos –por aportar más valor o por ser más baratos al fabricarlos– pasa por que haya ingenieros.La escasez de estudiantes en carreras técnicas puede considerarse como una metáfora del nuevo patrón de crecimiento, porque la necesidad de profesionales relacionados con las ingenierías, por ejemplo, tiene mucho que ver con una vuelta a la economía real y con la voluntad creciente de esquivar un modelo basado en servicios de poco valor añadido.

A diez años vista, no habrá empresa que no tenga escuela propia para formar a los perfiles cualificados, y será difícil separar la fábrica de la educación y la formación". 

Así que en conclusión, Sra. Merkel, nuestra respuesta es no, gracias. Permita que nuestros jovenes cualificados que son pocos, se desarrollen en nuestro país. Definitivamente es necesario lanzarse a competir, luchar, producir y conquistar nuevos mercados y por supuesto no vendiendo humo, sino realizando un verdadero alarde de profesionalidad añadiendo un plus a nuestra actividad. 

En concreto, es hora de trabajar más y de transformar ese trabajo en ingresos, es decir en definitiva, volver a lo que todos sabemos, a incrementar las ventas para no "morirnos de hambre", porque no olvidemos que tras todo lo relatado anteriormente, está muy bien, pero es a largo o en el mejor de los casos a medio plazo, en el corto plazo, necesitamos un aumento de las fuentes de ingresos únicamente posible desde una actividad que históricamente, no se nos ha dado mal, VENDER. 

En la actualidad, para vender, se necesitan conocer los cambios, las nuevas motivaciones y los nuevos ritmos vitales.


En la literatura de marketing, se distinguen las estrategias de empujar (push) y tirar (pull)  de la demanda, que se aplican según lo reclame la situación del mercado y las políticas de comercialización de la empresa. Igualmente en los tratados de ventas se exploran las acciones según el tipo de clientes; hay acciones  de  caza (hunting) y acciones de cultivo (farming).  Ambas conviven en la época actual.

Estos estereotipos ayudan para encuadrar las acciones, pero sería incorrecto considerar que se necesitan y utilizan  roles puros, puesto que los clientes no aceptarían como contacto o relación una personalidad definida sólo en una dimensión.

En el mundo empresarial en el que nos desenvolvemos hoy día, es necesario realizar una expedición de caza constante, para una vez atrapada la presa, en lugar de dejarnos llevar por nuestros instintos y devorarla en nuestro propio beneficio, pasemos de inmediato a un proceso de cultivo que nos permita un desarrollo conjunto, una domesticación de esta presa que nos ayude a prolongar nuestra vida haciéndola productiva, una integración en el entorno del cliente que nos beneficie de forma mutua. 


viernes, 7 de enero de 2011

La crisis no se soluciona por sí sola, hay que hacer algo más que esperar

Con un más que duro 2010 ya finalizado. Al margen de Leyes Antitabaco y con permiso del tema de la semana, que serán sin duda las Rebajas y una cuesta de Enero que se presenta mas complicada y empinada que nunca, algunos buscamos anticiparnos a tan "relevantes temas de opinión" y reanudar nuestra actividad habitual en pro de la búsqueda de soluciones, recetas mágicas y demás virtudes que se nos exigen en el día a día. 

Dando una vuelta, he descubierto en el blog de Javier Megías una entrada que se llama http://www.javiermegias.com/blog/2010/12/el-sndrome-de-la-rana-hervida-y-la-crisis/ y sencillamente a pesar de no compartir del todo sus ideas, me ha encantado. 

Que duda cabe, que en España, nunca nos hemos caracterizado por ser locomotoras de la economía ni mundial ni europea, y que salvo escasas excepciones, no hemos aportado grandes innovaciones al mundo empresarial.Las empresas de nuestro país (aunque desgraciadamente no sólo limitado a ellas) parecen estar inmersas en una especie de apatía competitiva, que les empuja a tomar tímidas iniciativas según va evolucionando el ciclo de vida de la crisis en la que estamos envueltos, que no llevan a ninguna parte ya que, en lugar de atacar  las raíces de los problemas (baja productividad, estructuras de costes mal diseñadas, muy pesadas o incluso desconocidas, entendimiento parcial de lo que buscan sus clientes…) se centran en acciones de poca relevancia, principalmente cosméticas, en espera de tiempos mejores, en el que la crisis, que todos  entendemos externa, como si se tratara de un ser vivo con identidad propia, muera.

Todo esto no tendría mayor importancia si no viniera acompañado de que hay altísimas probabilidades de que la mayoría de estas empresas, no aguanten  la crisis, o lo hagan perdiendo magnitud en su escala competitiva…, ésta no se ajusta sólo a una crisis internacional, de mercados financieros o de consumo… va mucho más allá y parece ser que al igual que aleatoriamente se dieron las circunstancias que propiciaron el “milagro español”… seguimos funcionando de la misma manera, quizá buscando un nuevo milagro, lo cual, aparte de improbable, nos conducirá a una situación tan crítica que lastrará hasta un punto desconocido los mercados españoles. 
Sin duda una de las explicaciones más claras de esta especie de apatía la podemos encontrar en el famoso síndrome de la rana hervida:
Si se lanza una rana a una olla con agua hirviendo, al tocar el agua ésta salta fuera y evita quemarse.
Sin embargo, si a esa misma rana se la mete en una olla con agua templada, la rana se quedará tranquilamente en la olla. Si se aumenta la temperatura gradualmente, la rana se irá adaptando poco a poco a los cambios de temperatura hasta que, en un momento dado, morirá quemada por la acumulación de estos, es decir, hervida.
Al margen del sufrimiento que pueda experimentar y el cual no animamos a nadie a poner en práctica, creo que ilustra muy bien qué está pasando en la mayoría de las Organizaciones (y me atrevería a decir, en nuestra sociedad) en estos tiempos…. poco a poco vamos superando barreras de contención previamente consideradas como infranqueables (Pacto de Toledo, Salarios de Funcionarios...), se van deteriorando todos los indicadores de actividad económica, crecen no sólo los índices de desempleo sino los de morosidad… y sin embargo, seguimos esperando que “se acabe” la crisis SOLA, mientras no paramos de quejarnos, eso sí, malgastando nuestra energía y esfuerzos en el recurso del pataleo, sin afrontar realmente ningún movimiento encaminado a erradicar la situación caótica en la que parece que desemboca esta espiral pesimista. . Hace algunos días en los blogs de economía del IE se comparaba a España con la cigarra de la popular fábula, y a Alemania con la diligente hormiga..


¿Hemos tomado las decisiones que había que tomar pronto o nos han venido prácticamente dictadas por el mercado?. Este ejercicio requiere una dosis importante de autocrítica, capacidad para pensar abstrayéndonos de nuestros filtros emocionales y sobre todo, ganas de querer salir de la olla (que ahora tiene el agua a una temperatura que nos tiene agotados y nos cuesta movernos, y no hablemos de saltar)


Resulta fundamental, y se adapta perfectamente la metáfora, Quitar grasa y no músculo. Si todavía no hemos utilizado el bisturí, sin duda ha llegado el momento de hacerlo. Seguir operando con una compañía dimensionada para “tiempos mejores” no sólo resulta poco práctico y caro, sino que es un ejercicio de irresponsabilidad. Pero en muchas de las compañías estos ejercicios de downsizing como lo denominan los anglosajones, han sido realizados sin unos criterios coherentes con el negocio. En todas las compañías existen procesos y áreas que podemos considerar “grasa”, es decir, que aunque aportan valor al modelo no son claves en la cadena de valor. Por contraposición, existen personas, procesos y recursos que son “musculo”, y que son activos clave en el proceso productivo…Si vamos a acomodar la estructura a las necesidades reales (y mejor hoy que mañana), hagamos el ejercicio de distinguir músculo de grasa, ya que el tocar el músculo puede dañar irremediablemente las capacidades competitivas de la organización.


También resulta evidente que se hace necesaria una Moderación salarial.  Sin duda, es una de las derivadas de lo anteriormente indicado. Pero sin olvidar en este punto la "discriminación positiva”, es decir, que los mejores estén retribuidos de una forma claramente mejor (teniendo en cuenta que “mejor” no es una etiqueta de una persona, sino algo unido al desempeño laboral y compromiso, y que puede cambiar o desaparecer). Esto hace implícito el hecho de  que es clave utilizar estrategias de retribución unida a objetivos y productividad. No creo que la gente deba cobrar menos, sino que deben cobrar acorde a su desempeño y a los resultados de la organización con una parte importante del salario en variable.


Ante un panorama tan cambiante y buscando precisamente llevar a cambios, no está de más Pivotar. Este concepto tiene que ver con la capacidad de adaptar el modelo operativo de la compañía ( o incluso el estratégico) a los cambios en el mapa competitivo, requisitos del mercado o disponibilidad de financiación, por ejemplo. Nuestros procesos, planteamientos estratégicos y forma de competir no están grabados a fuego en unas tablas de piedra, sino que debemos ser capaces de reorientarlos o cambiarlos si resulta necesario.


Innovar: Aunque creo que sin duda es necesario, nos hemos agarrado a la innovación como a una tabla de salvación que esperamos nos permita salir de la crisis…. lo cual es algo peligroso. La innovación sin duda ayudará, pero sus resultados no son a corto plazo, y requieren una apuesta clara, decidida y que habitualmente supone un consumo de recursos… que sin duda darán pingües beneficios, pero no mañana ni pasado. Debemos innovar no solo en procesos productivos, sino en el modelo de negocio que define nuestra forma de competir. Algunas de las compañías de mayor éxito nacieron o crecieron a tenor de adoptar modelos de negocio innovadores en épocas de crisis.
No se trata de ser derrotista en ningún caso, ni llamar la atención de forma contundente sobre la apatía institucionalizada que se ha instaurado en muchos de los consejos de dirección de las compañías españolas. Se toman tímidas medidas para ver si se va capeando el temporal… “ a ver si pasa ya la crisis”…
Pues, no sólo no “va a pasar”, ya que lo que tenemos en un modelo productivo de muy bajo valor añadido y poco competitivo, sino que si no reaccionamos moriremos “hervidos” como la rana del experimento.